¡Bienvenidos a mi Blog!



¡Hola a todos!

Me presento, soy Tortupejo, una mezcla entre pez, tortuga y conejo. En este blog os iré contando mis aventuras y dentro de poco os dejaré una foto mía.

¡Saludos!


El otoño



- Mamá, quiero pintar algún dibujo o hacer alguna manualidad, ¿me ayudas? - Le preguntó Tortupejo a su mamá.

- Claro que sí, vamos. - Le contestó la mamá de Tortupejo.

Aquella tarde Tortupejo no pudo salir a la charca a jugar con sus amigos porque hacía frío, viento y estaba empezando a llover, así que tuvo que quedarse en casa. 

Estaba un poco aburrido, por lo que decidió hacer algún dibujo con su mamá, pero no tenía ni idea de qué quería hacer. 

La madre de Tortupejo le dijo que podrían hacer algo sobre el otoño, pero Tortu no sabía qué era eso del "otoño", así que su mamá se lo explicó:

- Mira por la ventana, ¿ves que el tiempo que hace hoy no es igual que el que hacía en verano? Eso es porque ha llegado el otoño y ahora hará cada vez más frío, a los arboles se les caerán las hojas y más cosas que iremos viendo en la calle cuando vayan pasando los días. 

Tortupejo se quedó alucinado con lo que su mamá le estaba contando. Y estaba impaciente por hacer una manualidad sobre el otoño, pero ni su mamá ni él sabían qué hacer. 

Después de estar un rato pensando, la mamá propuso buscar en internet alguna manualidad, y así lo hicieron. estuvieron buscando durante un rato y al final encontraron algo precioso. ¡Iban a decorar unas piñas! 

Buscaron toda la información aquí  y estuvieron toda la tarde decorando las piñas. Les quedaron preciosas, se divirtieron mucho y aprendieron qué era el otoño. Y de esta forma encontraron algo divertido que hacer cuando no puedan salir a la calle a jugar por el tiempo. 

¿Y a ti? ¿Te apetece decorar unas piñas para el otoño? Ya sabes donde puedes aprender a hacerlas igual que Tortupejo.

¡Este soy yo!


¿Os acordáis de que os prometí una foto mia? 
¡Pues aquí la teneis!


¡A cantar!


¡Hola de nuevo!

Hoy os voy a enseñar una de mis canciones preferidas.

¡Todos a cantarla!


¿Quieres jugar conmigo?



¡Qué tarde taaan aburrida!

Una tarde de verano, Tortupejo estaba sentado en un banco del parque, sin nadie con quien jugar. ¿Dónde se habrían metido todos? No tenía ningún amigo para poder hacer túneles, ni para jugar a esconderse dentro de su caparazón.

De pronto, escuchó unos sonidos que venían del camino hacia un riachuelo cercano.

- Iré a ver de dónde vienen esos sonidos- . Se dijo a sí mismo.

Mientras caminaba, Tortupejo imaginaba qué podía ser el sonido misterioso, pensó que podría tratarse de algún monstruo malvado, o tal vez de alguien que necesitase ayuda.

Mientras se decidía si seguir adelante o volver a su casa pensó:
-¿Somos valientes las tortugas? ¿Si me encuentro en peligro, que podría hacer?-

El pequeño Tortupejo fue caminando despacito hacia el riachuelo, no sabía qué podía ser aquel ruido.

Cuando los sonidos estaban cada vez más cerca, ¡qué sorpresa! Allí se encontró un animal extraño, con unos dientes enormes.
-¿Quién anda ahí?- Dijo aquel animal.

-¡Ups, me ha oído!- pensó Tortupejo, que estaba escondido.

- Emm, ssooy Tort-tort-u-pejj-o.- Tartamudeó saliendo de su escondite. - ¿Y tú quién eres?-

- Yo soy Gedeón el castor-. Dijo mordiendo unas ramas.- ¿Te gustaría ayudarme?, necesito ayuda para mover estos troncos, estoy haciendo un dique para que todo el mundo se pueda bañar, y tú tienes un caparazón fuerte para transportarlos-.

-¡Claro, me encantaría ayudar!-. Dijo Tortupejo.

Cuando terminaron, Gedeón el castor llamó a todo el mundo, ¡ya estaba lista la piscina!.
Fueron todos los animales a bañarse y estaban muy contentos. ¡Ya no serian las tardes nada aburridas!.

¡A dormir!



Una mañana Tortupejo se levantó de muy mal humor porque tenía mucho sueño, esa noche había dormido muy mal. Su mama, que sabía que eso le iba a pasar, le dijo:

- Tortupejo, yo ya te lo advertí, si te vas a dormir tan tarde dormirás poco tiempo y por la mañana estarás muy cansado.

Tortupejo le contesto muy enfadado:

- ¡Pues vale!¡Pero yo quería ver aquella película!

Esa misma mañana, en el colegio, a Tortupejo no le iban bien las cosas: se caía jugando al pilla-pilla, se salía del dibujo al colorear, se enfadó con casi todos sus compañeros, y muchas cosas más.

Cuando Tortupejo llegó a casa por la tarde estaba muy triste, fue corriendo con su madre y comenzó a llorar mientras le contaba todo lo que le había sucedido, entonces su mamá le propuso un trato:

- Tortu, cariño, ayer te deje que te quedaras viendo la película si querías, aunque sabía que hoy ibas a tener un mal día. Así que esta noche nos iremos a dormir todos muy prontito, ¿vale?

Tortupejo se secó las lagrimas y le dijo a su mamá que así lo harían.

Por la noche, cuando ya terminaron de cenar, Tortupejo cogió su cuento preferido y fue a buscar a su mamá para que se lo leyera. Era muy pronto, la hora perfecta para irse a dormir, y Tortupejo ya había cenado, se había lavado los dientes, tenía el pijama puesto y ya estaba acostado en su cama. Su mamá le leyó aquel cuento que tanto le gustaba y antes de que terminara Tortupejo ya se había dormido, ¡estaba cansadísimo! 

A la mañana siguiente, Tortupejo se despertó de muy buen humor porque había descansado mucho esa noche, así que ese día todo le salió estupendamente. No se calló jugando al pilla-pilla, no se salió coloreando y no se enfadó con ningún compañero ni con sus papás. Fue un día perfecto en la vida de Tortupejo.